LA MÁQUINA DEL TIEMPO

RELATOS DE LA GATERA

La máquina del tiempo

16/09/15

Me gustaría poder viajar en el tiempo para poder subirme contigo a los columpios del parque y que pudiéramos compartir la ilusión con la que juegas.

Poder mirar como tú miras; con esos ojos transparentes que son el agua de mar, dos naves espaciales orbitando alrededor de un sol que calienta, pero no quema.

Poder ser tú e intentar olvidar esas lecciones grabadas a fuego, que no han hecho más que volverme más triste, huraño e interesado. Poder renegar de un adoctrinamiento que ha colocado unas lentes borrosas y grises entre un mundo cada vez más sucio y mis ojos, cada vez más cansados.

Poder volver a ser como tú, y reír como tú lo haces, con esa sonrisa capaz de iluminar un estadio, aunque sólo sea por un día. Librarme de la maldad que me han ido regalando los años. Poderme desintoxicar de la mayor mezquindad de todas: la indiferencia que me ciega, que me esconde del alcance del dolor. Una indiferencia que me hace vivir sedado y ausente de cualquier estímulo vitalista.

Pero aun así, Adriana ¿sabes una cosa?

Sucede que cada vez que descuelgo la bicicleta del techo del pasillo y llego al campo o al lugar donde haya quedado con mis compañeros de excursión ya no tengo mi edad. Vuelvo a ser un niño; recupero las ganas de jugar, de divertirme y de dejarme llevar por unos paisajes multicolor, de naturaleza sin adulterar y sensaciones de vértigo que me hacen sudar las toxinas de la vida diaria. Me puedo caer de la bici y me puedo hacer mucho daño: es el precio necesario por querer sentir. Pero vale la pena renunciar a la anestesia.

La bicicleta es la máquina perfecta porque al niño le hace sentirse adulto

dotándolo de una autonomía hasta entonces desconocida y, sin embargo, al adulto le hace volver a la niñez porque dar pedales nunca dejó de ser un juego.

Tanto es así que cada vez que las ruedas taqueadas de mi Santa Cruz me conducen por un camino curvo, caigo en la cuenta de que esa curva es la espiral de tu cuaderno: atravieso paisajes dibujados por tu mano de niña y me pierdo en bosques de verde plastidécor cuyo olor me recuerda a los libros de texto por estrenar. En ese momento mis ojos se vuelven transparentes, como el agua del mar, y mi alma recupera su brillo original.

Vuelvo a tener cinco años, como tú. Vuelvo a vivir en un mundo que está por estrenar.

Anuncios

One thought on “LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s