SED DE AVENTURA

RELATOS DE LA GATERA

Sed de aventura

26/08/15

Algo no termina de funcionar. Está en el aire, flotando como un poderoso veneno que paraliza mis ganas de ilusionarme. Verás:

El sábado pasado, gracias a mi amiga Nieves descubrí unos parajes de locura a los pies del Puerto del León. Nuestra ruta discurría por angostos caminos y ríos de piedras; entre raíces y pasos cortados. Nuestra respiración era la banda sonora, y el decorado lo formaba un bosque surcado por estrechos senderos que se iban escondiendo entre árboles inmensos. El suelo, que estaba húmedo y el cielo, cubierto de nubes, parecían querer mostrarnos, en un alarde de belleza sin igual, un adelanto del otoño. A pesar de todo no me encontraba bien.

El día de ayer fue bien distinto del sábado: estuve rodando -por llamar de alguna manera a esta suerte de barranquismo- con Isaac, Sonia y su panda de fanáticos de las bajadas infernales. Llegamos envueltos en una eterna nube de polvo desde el Puerto de Navacerrada hasta Moralzarzal. El Sol fue el principal protagonista y ,como te puedes imaginar, Adriana, las vistas desde aquellos senderos tan altos eran, sencillamente, imprescindibles y el recorrido, de los que marcan el alma y el cuerpo a base de caídas entre piedras, raíces y cortados. Una tarde que parecía para recordar pero… no me encontraba bien.

Últimamente me acuerdo mucho de Alina Madalina, la que fue mi profesora de inglés a principios de verano. Recuerdo que en el último examen nos propuso como tema de redacción la siguiente pregunta;

-¿Cómo te ves dentro de unos meses?

Mi respuesta fue la siguiente;


Una de mis grandes pasiones es la bicicleta. Tenga usted en cuenta que se trata de la más genial máquina del tiempo; al niño le hace sentirse adulto dotándolo de una autonomía desconocida hasta que empieza a dar pedales y, sin embargo, al adulto le devuelve a la infancia ya que pedalear es, a fin de cuentas, un juego. Así que me gustaría mucho dedicar mi vida a cualquier cosa que tenga que ver con la bicicleta o, más concretamente,  con la mécanica de bicicletas a domicilio en Madrid: como usted prefiera


Sin embargo, si quiere usted que le diga la verdad, lo que de verdad mueve mis vísceras es la idea de recorrer el mundo con el mínimo equipaje posible. Mi bici y yo. Una pedalada tras otra y no mirar atrás.  Sin prisa. Empapándome de multitud de culturas. Durmiendo en el desierto sin más cobijo que un cielo inundado de estrellas. Perderme entre la muchedumbre que desborda la calles de cualquier bazar de Beirut narcotizándome con mil y una esencias. Poder descubrir qué esconden las miradas que se cruzan sin  sentir la necesidad de conocer la lengua de quien mira. Ver el mundo a través de otros ojos, saborearlo a través de otros labios. Observar los días que duran seis meses en el Polo Norte. Nadar en el Lago Baikal


En fin: lo que de verdad daría sentido a una posible nueva vida, agotada ésta, sería colmar mi sed de aventura.

 

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